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REQUIEM POR LAS ECONOMIAS DE ESCALA Y EL TAMAÑO

A pesar de que existen innumerables evidencias de  que vivimos en un sociedad en red , de que avanzamos hacia  la organización reticular, abierta y conectada, muchos pensadores y actores de la política económica creen en el tamaño de la empresa como principal, y a veces única, fuente de ventaja competitiva. Es decir,  creen que la única alternativa para sobrevivir es ganar tamaño para innovar, para internacionalizarse y para competir globalmente.

Pero si analizamos cualquier sector, desde la banca a los seguros, desde la industria auxiliar de automoción al comercio se observan a nivel internacional dos movimientos: una concentración defensiva de empresas tradicionales en forma de fusiones y adquisiciones y el nacimiento de una pléyade de empresas usando nuevas tecnologías que van conquistando en conjunto importantes cuotas de dicho mercado.  Un ejemplo significativo es el mercado de la cerveza en EEUU,  tal como relata Nicco Mele en Harvard Business Review. A la vez que se produce la fusión de gigantes como ABINVEB ( Budweisser, Becks, Stella Artois ) y SABMILLER ( Castle, Coors, .. ) para conservar su 30% mercado, se observa un gran dinamismo de pequeños productores. El último año han nacido en este país 650 “breweries”  hasta llegar a 3739, un número cercano a las existentes  allá en 1873.

Es como decía Tom Malone, una vuelta a la producción local artesanal, a una cultura maker, propia de los años preindustriales, pero con una singularidad importante: ahora esas empresas están conectadas. Conectadas y gozando de las ventajas de la conectividad. No solo captan mercados locales sino que pueden actuar a nivel  global.

El tamaño pierde importancia y no hay sector donde las empresas maduras y grandes no se vean atacadas por estos ejércitos de pequeñas empresas apoyadas en la interconexión y la accesibilidad a nuevas tecnologías. Además del ejemplo significativo de la cerveza encontramos situaciones similares en todo tipo de sectores. Los grandes almacenes tenían la ventaja de acceder a proveedores en distintas partes del mundo, tener el entramado logístico y personal adecuado  para comprar con ventaja pero ahora incluso el pequeño comercio puede acceder a proveedores y precios adecuados en cualquier parte del mundo.  Las grandes cadenas hoteleras  y el transporte sufren el acecho de la economía colaborativa, el ahorro de energía y la seguridad en los hogares cuenta con un ejército de pequeñas empresas ofreciendo servicios personalizados, accesibles, con tratamiento de datos comparados y servicios sofisticados que superan a los estándares ofrecidos por las grandes empresas de suministro eléctrico y gasístico.  La industria auxiliar del automóvil incorpora poco a poco empresas que proveen de sistemas GPS, nuevos recubrimientos nano de pintura y cuidado, sistemas conectados, comunicaciones, …

Además la gestión profesionalizada no es privativa de los grandes.  Antes  se necesitaba tener un cierto tamaño para invertir en  sistemas de gestión, ERPs o software especializado en gestión de ventas ( CRMs ), hoy gracias a la nube incluso la más pequeña empresa puede acceder a estos sistemas  y pagar solo por el uso.  Se puede tener on- line consejo legal, seguros internacionales, fondos de inversión, obtener capital acudiendo al crowfunding etc. El marketing digital permite tener una marca y acceso global sin pasar por las grandes agencias y  medios de comunicación convencionales.

Es difícil pensar en un sector que se libre de este acoso.  Quizás la industria aeronáutica y farmacéutica – equipamiento médico  pueden todavía tener ventajas de tamaño  pero el resto de sectores difícilmente pueden protegerse.  A la manufactura industrial también se le va acabando la ventaja del tamaño. La industria 4.0 trae de la mano la desagregación de la producción. No hará falta invertir en  grandes factorías y líneas de producción sino que la manufactura de productos tiende a ser distribuida. Muchos productos serán  generados por un conjunto de empresas especializadas, ofreciendo flexibilidad y personalización sin límites.  Es una revolución que surge con estilo “maker”  en distintos campos como la robótica,  la impresión 3D, la visión artificial, las máquinas inteligentes, etc. etc.

Así que anunciamos la muerte del concepto clave de la sociedad industrial. La economía de escala ha sido el bastión de la industria durante el siglo XX. Aprendimos que el poder de compra y de producción permitía  a medida que se alcanza mayor tamaño ganar en costes y si era necesario repercutirlo en precio para barrer a los competidores.  Pero este bastión ya ha dejado de ser un lugar seguro y rentable. Si eras un gran fabricante pocos podrían tener potencia para comprar la maquinaria similar, si eras grande y tenias muchos centros de distribución internacionales esa barrera de entrada prevenía la entrada de competidores, si eras un gran almacén podías jugar con los precios a voluntad, ahora esas barreras no existen.

Las empresas grandes resistirán sin duda, aunque con menos márgenes unitarios, pero el futuro se juega en todo el resto del mercado con empresas que crecen a ritmo acelerado y creando los empleos del futuro. Así que los actores de política económica deberían empezar a pensar en construir fortalezas distintas al tamaño y a las economías de escala, apoyando decididamente el crecimiento de las empresas nuevas con alto potencial de crecimiento.

 

                                                                              Angel L. Arbonies

Mphil en Gestión Innovación