DISRUPCION EN LA INDUSTRIA

Disrupción en la industria[1]

 La convergencia de tecnologías, no nuevas en sentido estricto, llevadas al entorno de la fabricación industrial están produciendo una disrupción total en la forma de entender la misma. El uso intensivo de Tecnologías de la Información, el desarrollo de la conectividad entre máquinas, el diseño de software avanzado y a medida, el almacenamiento y computación en la nube, los desarrollos de robots colaborativos con las personas, la impresión en tres dimensiones, la posibilidad de tratar a tiempo real gran cantidad de datos de clientes y producción, junto con tecnologías de visión, virtualización  y realidad aumentada hacen que la imaginación se dispare sobre las posibilidades que existen para la industria.

A nosotros nos parece que a esta idea le ha llegado su tiempo y es imparable. Es un renacer industrial al que ya se han sumado los países más avanzados que tienen estrategias e importantes fondos públicos dedicados a esta corriente de trabajo. Euskadi ahora también se suma a la lista,  lo que le permitirá capitalizar su saber y tradición industrial para recuperar cuando menos la cuota del 25% industrial en su PIB. Tenemos capacidades y tecnología para, como dijo The Guardian,  ser un Industrial Hub en Europa.

 Hasta aquí de acuerdo pero existen algunas desviaciones, atajos que no debemos coger. La mirada miope es el gran peligro.

 La mirada corta es la mejora de la productividad, eficiencia y ahorro de las instalaciones industriales existentes buscando el  viejo sueño, siempre inalcanzable, de la automatización total. Correcto. Nada en contra pero eso es comerse las guindas de un gran pastel. Los grandes resultados no están en la mejora de los problemas de nuestras industrias actuales sino en crear un nuevo sector industrial, una industria reconsiderada.  

 La visión de la industria distribuida, de mirada larga, es aquella en la que la planta productiva ya solo es un nodo de una red de empresas más de servicios avanzados que de fábricas. Esta visión es la que abre una gran avenida de progreso con nuevas empresas, nuevos empleos, nueva capacitación, nuevos modelos de negocio, algunos por supuesto nacidos de las industrias actuales,  en un  ecosistema industrial nuevo, que no se limitaría a servir a clientes cercanos sino también a otros lejanos. No es una red  radial alrededor de grandes empresa, a veces llamadas tractoras, sino una red distribuida y por lo tanto no deberíamos hablar tanto de “lantegis inteligentes” como de un sector industrial totalmente reconsiderado.

 Los beneficios de la segunda visión para un país  son mucho mayores y la ayuda pública debería ser proporcional, 2 a 8 sugerimos. Y ojo, que no se trata de financiar largos proyectos de I+D, la tecnología está disponible, sino que se debería ayudar a implantar y llegar al mercado, como promueve con énfasis el programa Europeo Horizonte 2020. El enfoque sería escalar aprendiendo, llegar al mercado, hacer negocio, monetizar, volver a mejorar, volver a repetir el ciclo constantemente, para seguir aprendiendo y así seguir unas trayectorias tecnológicas a las que se les supone un largo recorrido.  

 Angel L. Arbonies

Mphil en Innovation Management

[1] Articulo redactado en Abril 2015. Únicamente se han suprimido las referencias de fechas pasadas.   Ester texto forma parte de un capitulo en el libro CULTURA SOCIAL INNOVACORA de ANGEL ARBONIES publicado en Diaz de Santos ( 2015)

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