Innovación social: no se puede parar el tiempo

Decía Emile Zola que cuando a una idea, o ideas conectadas, les ha llegado su tiempo son imparables. No se trata de quienes traen las ideas, meritorios transportistas eso sí, sino que lo interesante es ver que hay detrás. Y eso es lo que nunca se debate, porque lo que interesa para pararlas es acusar, nunca argumentar con contra-propuestas, sembrar miedo y desconfianza y duda, que es muy productivo porque exige poco esfuerzo y mucho resultado. Parece solo política pero pasa también en el orden económico.

A lo nuevo siempre se le opone la inercia, afortunadamente, para que las ideas se refinen, adquieran poso, pero cuando ha llegado el momento de implantarlas no se puede parar el tiempo. Siempre ha sido así. Barnes and Noble, la gran cadena de librerías americana, demandó a Amazon en sus inicios por publicidad engañosa, porque Amazon decía que eran “la mayor librería del mundo”. Tenían todos los libros del mundo, no librerías con estanterías en las calles de las ciudades. Hoy Barnes and Noble tiene su marca Nook para venta por internet. Airbnb que potencia el hospedaje entre particulares, con una aceptación y crecimiento notable, recibe quejas y querellas del sector hotelero, los negocios en los que se usa la comunicación para compartir vehículos reciben oposición frontal de los taxistas, a pesar de los aparentemente indudables beneficios para usuarios, medio ambiente y atascos en las ciudades. Argumento en todos los casos: los reglamentos y las leyes. ¿Les suena? ¿No sería mejor preguntar a los ciudadanos, consumidores, usuarios a ver qué les parece? ¿No estaría ahí el verdadero trabajo de los que gobiernan?

No se puede parar la innovación social con la única propuesta de que seamos prisioneros de un sistema. No se puede pedir estabilidad cuando la dinámica nos ha sobrepasado. El carril bici que se abrió en Donostia, en la línea que va de Gross al Peine de los Vientos, está saturado. Se proyectó para bicis y patines, a estos se han añadido con el tiempo, sillas de ruedas, bicis eléctricas, scooters para personas de movilidad reducida, corredores, corredores con mascotas, con coches de bebés etc. ¿Cómo se enfrenta el problema? ¿Mirando la letra de la ley y prohibiendo todo lo que no esté allí explicito como autorizado? O mejor ¿Dialogando con los ciudadanos? ¿Interpretando las necesidades de los mismos?

words-innovacion-social3Solo los que no quieren ver no lo ven. Quizás este sea el peor síntoma del envejecimiento de la población, porque hay en curso una transformación social y económica, paradigmática, que tiene como compañeras de viaje las inmensas y accesibles posibilidades de información, comunicación y participación. Mientras algunos solo ven dispositivos para el juego y el ocio, otros más tétricos medios para delinquir, otros crean negocios o articulan posibilidades de participación colectiva, para intervenir en asuntos civiles, políticos…. Como dice Levy tenemos ahora la informática comunicante como infraestructura del cerebro colectivo. Dicho en breve: hay medios más que suficientes para comunicarse con todas las personas, pedirles su opinión y permitirles participar. Está en marcha un imparable proceso de innovación social, con la llegada de la economía colaborativa y sobre todo con personas que se sienten mayores de edad y maduras para participar.

No se puede parar el viento ni el tiempo, mejor darse la vuelta y sentir en la espalda como nos lleva hacia adelante.

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