Gestión de la innovación

El segundo gran campo de innovación en la gestión es precisamente la gestión de la innovación. Puede parecer un galimatías pero tiene explicación sencilla. En otro tiempo innovar era una opción que se contemplaba solo cuando concurrían circunstancias especiales, o detonantes, como movimientos de los clientes o avances tecnológicos. Hoy la naturaleza hiperdinámica de los mercados y las tecnologías exigen tener “instalada” una maquinaria para innovar en la empresa en forma continua.

nuevosproyectos

Con darnos cuenta parece suficiente pero el problema llega cuando usamos modelos mentales del pasado y cuando nos enfrentamos a obstáculos organizativos. Estos son los grandes muros:

  • Existe una incomprensión de la innovación asociándola a algo nuevo, o a tecnología nueva, cuando en realidad, la innovación son 99% nuevas combinaciones de lo conocido, nuevas propuestas de valor, que vistas sin perspectiva no son “nada nuevo”
  • La innovación como un proceso al uso. La innovación es emergente y no un proceso secuencial por lo tanto los procesos input – output tal como los entendemos no sirven
  • Existe un problema de rechazo. Es como implantar órganos creativos en una organización cuyo código genético está pensado para optimizar recursos.
  • Las personas no están acostumbradas a ser creativas porque nunca se lo han permitido las organizaciones convencionales.
  • Que el día a día siempre arrincona la creatividad y el desarrollo de proyectos innovadores.
  • Que por mucho que hablemos de innovación muchas veces con las mismas personas tenemos que seguir con la actividad presente.
  • Y la ultima pero no menor, es que la innovación funciona en condiciones de incertidumbre, no existen certezas, y muchas veces tiene las de perder cuando se trata de asignación de recursos. Siempre se asignan los recursos a lo conocido.

Para innovar en el siglo XXI, la innovación debe “entrar” en la empresa como una gestión no como un proyecto, como una rutina, hay que gestionarla y acomodarla para hacerla continúa. Eso sin duda es una gran innovación en la gestión. Pero para incluir la gestión de la innovación en una organización convencional, es necesario crear una pasarela, un espacio – tiempo para innovar, que esté por encima del día a día, donde las personas al entrar en este espacio cambian el estilo de relaciones, donde experimentan la creatividad, donde pueden dialogar con la incertidumbre, con el riesgo controlado, sin estar siempre sometidos al escrutinio y a la competencia por recursos de las actividades operativas.

Solo contando con dicho espacio protegido es posible que la innovación adquiera vida, consiga resultados y consiga adhesiones. Si por el contrario se deja abandonada a su suerte, si no gestionamos la innovación, se conseguirán pésimos resultados, con lo que nunca ganará un estatus adecuado. Ganarán los conservadores, porque sin gestión siempre será penoso innovar.

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