Disrupción tecnológica e innovación

Las palabras no significan nada, todo depende de lo que quiere decir quién las usa. Disrupción es otra palabra comodín asimilada a tantos significados que sirve para todo y … al final para nada. Por eso conviene volver los pasos releyendo al autor intelectual del concepto Clayton Christensen para ver cómo nos manejamos frente a los dilemas que plantean.

Las tecnologías disruptivas se explican mejor si se confrontan con las tecnologías de sostenimiento ( sustainable ). Lo que tienen en común las tecnologías de sostenimiento es que mejoran las prestaciones de lo existente y pueden ser radicales o incrementales. La gran mayoría de los avances tecnológicos suceden en esta dirección. Las tecnologías disruptivas, emergen, y curiosamente, al menos al comienzo no mejoran las prestaciones de lo existente. Traen al mercado una nueva propuesta de valor ( por cierto: ¡como se ha manipulado también esta palabra hasta desnaturalizarla¡¡¡¡) no existente anteriormente. A la luz de la tecnología disruptiva ( que no radical ) nacen productos y servicios más convenientes en general para el comprador.disrupci_n

  1. Primera lección tecnología radical no es lo mismo que tecnología disruptiva.
  2. La tecnología es disruptiva por su efecto no en si misma – lo que complementa la fase anterior.
  3. La disrupción se produce porque nace una nueva propuesta de valor, nuevos clientes, y nueva red de valor. Por eso se llama disrupción.

La tecnología disruptiva cambia las reglas de juego y hace que se produzca un gran dinamismo innovador con fuerte impacto en la economía y en las empresas.

Uno de los devastadores efectos es que las empresas existentes desprecian o simplemente no “pueden” como organización cambiar. No es que no vean lo que pasa sino que por distintas razones “ignoran” la disrupción. Estas son las razones

  • Los clientes actuales son la base del negocio actual, si dentro de una empresa existe una competencia por recursos, la tecnología disruptiva, todavía no ofrece resultados similares, y siempre pierde.
  • Las tecnologías disruptivas entran en mercados pequeños y son poco apetecibles.
  • Los mercados están en construcción y no se pueden analizar ( un consultor miope estará tentado en decir que no hay mercado porque no puede presentar datos ). Los planes de viabilidad no sirven.
  • Si la tecnología rompe con las competencias necesarias para competir y se necesitan otras, todos, incluidos los sindicatos defenderán las viejas competencias.
  • Casi siempre la tecnología va por delante de la demanda, aunque tiene que haber signos de que se puede monetarizar. Muchas tecnologías no llegan al mercado y vuelven integradas con otras tecnologías para producir disrupciones.
  • El mismo dilema existe en las ayudas públicas a la innovación y casi siempre se resuelve ayudando proporcionalmente mucho más a la tecnología sostenible ( sobre todo si conlleva un descubrimiento científico).

Algunos autores hablan de que la falta de atención a estas tecnologías disruptivas, y sobre todo a sus efectos, puede hacernos perder una década económica porque se da la espalda a las industrias del futuro.

Dice Clayton que es curioso ver como buenos directivos se equivocan gestionando perfectamente sus negocios actuales, es la buena gestión de su cuenta de resultados la que le impide ver que a su lado están naciendo las empresas que serán su competencia y les harán caer.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .